Saludos, camaradas y compañeros de los distintos colectivos antifascistas y republicanos que hoy nos acompañáis en este acto homenaje.
Nos reunimos hoy, 12 de abril, en el cementerio de Ciudad Real para rendir tributo a quienes mantuvieron encendida la llama de la libertad frente a la barbarie fascista. Este homenaje no pretende ser un mero acto de duelo o nostalgia, sino una reivindicación de la lucha de los trabajadores y trabajadoras y de todo el pueblo español por su emancipación social.
Hoy más que nunca, la actualidad nos obliga a recordar que la II República fue el intento más ambicioso de modernizar este país. Pero, cuando las fuerzas reaccionarias pretendieron truncar ese sueño con un golpe de Estado cívico-militar, se encontraron con una resistencia heroica por parte de la clase obrera y el pueblo español durante tres años de guerra, donde los países democráticos “aliados” -como Francia o Gran Bretaña- nos dejaron a nuestra suerte mientras tanto Alemania o Italia brindaban apoyo logístico y militar a los golpistas.
También reivindicamos que esa resistencia fue organizada, en gran medida, por el Partido Comunista y las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU). Tampoco olvidamos el papel fundamental de la Unión Soviética en su apoyo a la República, ni el mayor gesto de solidaridad internacionalista que ha visto la historia: las Brigadas Internacionales creadas por la Komintern. Hombres y mujeres que vinieron del mundo entero para combatir el fascismo en nuestra tierra, demostrando que la clase obrera no tiene fronteras.
Ese mismo espíritu es el que hoy nos hace estar al lado del pueblo palestino, víctima del mismo imperialismo genocida que hace 90 años bombardeaba al pueblo trabajador español en armas. No hay diferencia entre el fascismo que asoló España y el sionismo que hoy intenta borrar a Palestina del mapa con la complicidad de las “democracias” de Occidente y su reedición del infame pacto de “no intervención”.
Hoy, recordamos con nombres y apellidos a los nuestros, a quienes el franquismo intentó borrar, a los camaradas fusilados y arrojados a esta fosa común como a Melitón Serrano y Crescencio Sánchez. También a los camaradas represaliados como Pérez Troya, superviviente del campo de concentración de Mauthausen y héroe de la resistencia francesa anti-nazi. Y además a las camaradas Elena Tortajada, asesinada mediante “garrote vil”, y a las valientes Hipólita García y Lola Adámez, que hicieron frente a largos años de cárcel. Ambas son ejemplos de resistencia de las mujeres trabajadoras de nuestra provincia. La II República fue, ante todo, la primera gran revolución de las mujeres en nuestra tierra. Fue el fin de la sumisión al púlpito y al marido; fue el derecho al voto, al divorcio y a una educación que las sacara de la oscuridad. Por eso la represión contra ellas fue doblemente cruel.
Y a tantos otros militantes y sindicalistas antifascistas que dieron su vida por la república democrática y la revolución social. No pudieron borrar sus nombres, y su recuerdo nos inspira en las luchas que enfrentamos hoy.
Camaradas y compañeros, este acto es para homenajear, pero también un llamamiento a la organización. Debemos ser claros: la Tercera República que defendemos no es solo un cambio en la jefatura del Estado. Muchos de los combatientes que hoy recordamos no luchaban sólo por una democracia formal, sino por el Socialismo. Entendemos la III República como la superación del capitalismo imperialista y el régimen de 1978. Porque no hay libertad real bajo un sistema que explota a la mayoría social trabajadora para enriquecer a una oligarquía capitalista y una élite monárquica. Por eso, nuestra lucha es la misma que la de 1936: la lucha por una sociedad donde el poder reside verdaderamente en la clase obrera y el pueblo trabajador.
Actualmente, no se puede ser consecuentemente demócrata y antifascista sino se es también republicano y anti-imperialista. No podemos rendir homenaje a los caídos contra el fascismo y no denunciar la agresividad del imperialismo actual y su progresiva fascistización.
Por un lado, vemos cómo el imperialismo estadounidense asedia a pueblos como Cuba, Venezuela o Irán, de la misma forma que el imperialismo fascista agredió a nuestra República. Por todo ello, no podemos perder de vista objetivos como: 1) la salida inmediata de España de la OTAN y la UE; 2) El cierre de las bases estadounidenses en territorio español; y 3) Una política de neutralidad internacional real que apueste por el multilateralismo.
Por otro lado, el auge de la extrema derecha es hoy el síntoma de un sistema que vuelve a recurrir a la política del odio cuando éste se siente amenazado. Una extrema derecha que amenaza, y lo ha llegado a hacer públicamente, con “otro 36”. Una extrema derecha que ataca a nuestra militancia y simpatizantes o nuestras propiedades, vandalizando nuestras sedes y centros sociales con pintadas de “subcampeones del 39” o “vais a volver a las cunetas” y con esvásticas y otros símbolos fascistas.
También, denunciamos las políticas de rearme y militarización que nos empujan a una guerra imperialista. Es inadmisible que se dedique el dinero público para alimentar la maquinaria de guerra, mientras se privatizan y recortan los servicios que sostienen nuestra vida. Decimos alto y claro: ni un euro para la guerra mientras falte en nuestras pensiones, en nuestra sanidad o en nuestra educación pública. No queremos tanques, queremos hospitales dignos y una vida que merezca la pena ser vivida. Por otra parte, exigimos que se respete el derecho fundamental a una vivienda digna, como recoge el artículo 47 de la constitución del Estado español. Es inadmisible que 13 caseros tengan en propiedad 100.000 viviendas donde las familias paguen entre el 40 y el 70% de su sueldo solo para poder tener un techo.
Por último, la III República no caerá del cielo; la traeremos nosotros y nosotras organizando a los trabajadores en los barrios y en los centros de trabajo, constituyendo un Frente Antiimperialista y Antifascista. Ese es el mejor homenaje que podemos rendir a los camaradas que en este día hoy recordamos: continuar con su lucha porque su lucha es también la nuestra.
¡Honor y gloria a los luchadores antifascistas!
¡No a la guerra imperialista y al rearme!
¡Viva la Tercera República y el Socialismo!