El espejo de la escalada bélica

En el capitalismo autoritario e imperialista de EEUU ya no hay aliados, solo subordinados con quién no se comparte ni el poder, ni los beneficios. Pero aun así Europa sigue sin condenar el ataque de EEUU e Israel, las críticas y las condenas son solo para Irán o Venezuela a los que tienen y mantienen sancionados.

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El año comenzó con la invasión de Venezuela y el secuestro de su presidente Nicolás Maduro y febrero termina con la invasión de Irán y asesinato de Jamenei. En medio EEUU ha redoblado la asfixia a Cuba, si la condena histórica y prácticamente unánime de la ONU al bloqueo de la isla siempre le dio igual, ahora más, que está sustituyendo la ONU por organismos controlados por EEUU como ocurre en Palestina.

Una escalada bélica donde una invasión prepara la siguiente, como el control del petróleo venezolano prepara la asfixia de Cuba o el cierre del estrecho de Ormuz, represalia previsible del gobierno de Irán al ataque ya planificado sobre su país.

Nadie puede ser tan irresponsable de pensar que esto no continuará con cualquiera que se oponga a los intereses de EEUU, la realidad y la Estrategia de Seguridad Nacional de Trump lo dejan claro. Pero las cancillerías europeas siguen negando esa realidad, porque atenerse a ella es reconocer su propio fracaso y lo falso de los valores europeos.

En el capitalismo autoritario e imperialista de EEUU ya no hay aliados, solo subordinados con quién no se comparte ni el poder, ni los beneficios. Pero aun así Europa sigue sin condenar el ataque de EEUU e Israel, las críticas y las condenas son solo para Irán o Venezuela a los que tienen y mantienen sancionados. Llegan a hablar de «esperanza abierta para el pueblo de Irán» y Francia, Alemania e Inglaterra ya hablan de colaborar con EEUU contra la respuesta de Irán. Los que tratan de parecer críticos como el caso de España la encubren con términos como desescalada, y enseguida corren a la equidistancia del «Estados Unidos mal, pero los Ayatolas…» «Estados Unidos mal, pero Maduro…». Ante cada invasión de un país por EEUU, ante el asesinato y secuestro de sus presidentes para cambiar de gobierno ellos responden “si, pero no así” pues también confían inútilmente en reconstruir el bloque occidental para seguir dominando y subyugando al mundo “pero no así”, un poco más disimulado.

El poder mediático coloca la pista de aterrizaje de la ambigüedad y colaboracionismo europeo llamando ofensiva u operación a la invasión y dedicando más tiempo a los reproches al invadido que a la violencia del invasor. Esos medios que nunca critican el autoritarismo teocrático de sus aliados comerciales como Arabia Saudí, tratan de poner en el mismo lugar la respuesta de Irán y la invasión de EEUU, nunca se cuenta la versión oficial de sus gobiernos y si la de cualquiera de sus ciudadanos que los critique.

Nos presentan al pueblo iraní dividido entre la celebración y el duelo, como si algo pudiera contrarrestar el duelo de las familias de las más de 100 niñas iranís asesinadas por el bombardeo de una escuela por EEUU e Israel. Niñas de las que no sabemos ni los nombres, los medios nos hacen empatizar más con los pobres turistas europeos atrapados en los aeropuertos.

Y así la barbarie se instala y normaliza en la cabeza de la población, una población que presenció el genocidio palestino y ahora ve como con el paso del tiempo tiende a quedar impune y aquellos que lo cometieron, como Netanyahu, vuelven a asesinar esta vez en Irán. La normalización de la barbarie la refuerza, nos inmuniza ante ella. La invasión de Irak provocó una enorme reacción mundial, más de 20 años después el horror no pasa de las conversaciones a la calle, aunque la excusa de las armas de destrucción masiva fuese tan burda como la amenaza nuclear de Irán, pues el ataque se produce cuando más avanzadas y fructuosas estaban siendo las negociaciones en Ginebra como reconocía el mediador de Omán.

Toca poner pie en pared. Estados Unidos está eliminando todos y cada uno de los aliados en el mundo multipolar de China. Aislar a China para acabar con ella es el verdadero objetivo estratégico de EEUU, pues China es el tapón que le impide continuar siendo el hegemón del mundo.

Pero no solo se ha roto eso que llaman el derecho internacional, si alguna vez existió algo así. Las reglas de juego de las democracias liberales también. ¿Qué ocurrirá si Trump se niega a dejar el cargo? Quién asaltó el Capitolio en 2021 no abandonará el poder por unas reglas de la democracia parlamentaria, y más si nadie hace nada cuando invade países. La normalización de la barbarie es también otorgar la impunidad a quien la comete.

Pero mientras Europa habla cínicamente de orden basado en reglas, desescalada y demás disimulos, en los ataques de Irán la base de EEUU en Rota ha sido apoyo logístico fundamental. El USS Roosevelt y el USS Bulkeley desplegados en la base naval de Rota han formado parte de la agresión a Irán. No solo normalizamos la barbarie, somos parte de ella. El “EEUU mal, pero lo Ayatolas…» del gobierno de España ya no es solo una excusa para mirar a otro lado, es una manera de que no vean que somos también parte de la barbarie.

En mayo caduca el convenio para mantener las bases de Rota y Morón en manos de EEUU, el Gobierno de España solo tiene que denunciar el convenio que se renueva automáticamente cada mes de mayo si ninguna de las partes (EEUU y España) lo denuncia. Así ha sido los últimos 7 años de gobierno de coalición, con Podemos también.

Queda un año de legislatura, de una legislatura donde la derecha siempre tuvo mayoría y está semana pasada lo volvió a recordar tumbando el escudo social, la vivienda no se interviene y hasta los papeles del 23F se desclasifican para dar pie a la vuelta de Juan Carlos. El giro social de la legislatura no llega y además dejamos el territorio español para que Trump prepare sus guerras.

Mientras el PSOE no pasa del «EEUU mal, pero le dejo las bases», la izquierda se refunda donde el debate es quién la liderará para seguir gobernando con estas trazas y con ese PSOE. El panorama no puede ser más desolador, mientras Trump ejecuta su «Estrategia de seguridad nacional» parece que nadie está dispuesto o preparado para pararle los pies.

Que la izquierda no caiga en la parálisis es fundamental, y para ello lo primero es reconocernos en el reflejo del espejo de la escalada bélica y asumir que lo que nos devuelve ese espejo son al menos dos enseñanzas de agotamiento, la del proyecto europeo y del planteamiento de la izquierda que se niega a reconocer ese agotamiento.

Hay que tomar la iniciativa que pare la escalada bélica y la normalización de la barbarie. Pero hay que hacerlo sobre el reflejo del espejo no sobre la deformación interesada de él. Y hay que hacerlo desde la confianza en los más elementales valores humanos, en la instintiva rebeldía ante la injusticia que ha hecho avanzar el mundo, y que aún perdura negándose a normalizar todo esto.

Fuente: Arainfo

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