El pueblo venezolano no se dejará colonizar

José Antonio Egido, sociólogo, politólogo y antropólogo, presidente de la Asociación Cultural Volver a Marx

El triunfo el 18 de marzo del Mundial de béisbol de la selección venezolana frente a la estadounidense ha provocado mucho más que alegría en el pueblo venezolano. Ha sido una auténtica catarsis de desahogo emocional. El ataque brutal del 3 de enero del imperialismo provoca un trauma nacional que afecta al equilibrio psicológico de amplios sectores populares. Una maestra residente en la Pastora me dice:” Conozco niños venezolanos desequilibrados totalmente a raíz del 3EA”. Un cercano ex juez venezolano me dice: “Sé de varios camaradas cuyos matrimonios han entrado en crisis estos últimos días. Es altamente probable que desde el 3 de enero todos hayamos entrado en crisis anímica y eso esté afectando nuestras relaciones familiares. Yo confieso que me siento deprimido. Ver a un jerarca gringo venir uno tras otro, y otro, y otro, y otro, siendo recibidos directamente por Delcy Rodríguez, y haciéndole mil concesiones. Es inevitable sentir un inmenso dolor por tanta humillación”.

Este pueblo que lleva décadas enfrentando la acometida imperialista, organiza la resistencia.  Mientras el alto gobierno hace concesiones al enemigo ante la imposibilidad de una defensa militar eficaz de la soberanía nacional.

Examinemos la resistencia planteada por los distintos sectores de la Patria en peligro:

1.- Las bases populares chavistas que desde el día del ataque terrorista tomaron las calles para rechazarlo y exigir la libertad de la pareja presidencial Maduro-Cilia.

2.- El sector de vanguardia de la clase obrera y del movimiento comunal urbano-campesino. El militante de la Unión Comunera Carlos Rodríguez afirma: “No podemos amilanarnos por su poderío militar; nosotros tenemos moral, tenemos la razón histórica y tenemos la solidaridad de los pueblos del mundo. Nuestro accionar no debe ser defensivo o limitado” (El juramento bolivariano). Roberto Longa dice el 3 de febrero: “ciertas concesiones se imponen porque el enemigo nos ha puesto una pistola en la cabeza…pero el imperialismo no dictará el destino de este país…Estamos comprometidos en un proyecto bolivariano y chavista que es mas que nunca comunitario”. Eduardo Sánchez, presidente de la Federación de trabajadores universitarios, opositor a Maduro, subraya: “No queremos la paz de los esclavos, queremos una república soberana. La Colonia puede traer la ilusión de que puede traer bienestar. La intención (de los AEEAUU) es traer un proceso de paz que llaman transición. Es una nueva forma de colonización. Hay que defender la República. El país está en juego”.

3.- La alta dirección del Estado: En su discurso en la Asamblea Nacional la presidenta encargada dice: “El infortunio es la escuela de los héroes tras el desastre. Yo aspiro a que Venezuela luego de esta agresión invasora, de que toda Venezuela se convierta en la escuela de los héroes y heroínas que necesita nuestra patria para preservar a nuestra república”. El 25 de enero la presidenta exclamó en un mensaje a trabajadores petroleros en el estado Anzoátegui: “Ya basta de las órdenes de Washington sobre políticos en Venezuela. Que sea la política venezolana quien resuelva nuestra divergencia y nuestros conflictos internos. Ya basta de potencias extranjeras«.

4.- Los intelectuales patriotas que levantan la voz. Mi amigo el doctor Vladimir Adrianza constata que “en este momento Venezuela acumula 27 años de agresiones continuas que comenzaron con el golpe de Estado contra el presidente Hugo Chávez en abril del 2002 y se extendieron en diversas formas de presión política, económica y mediática”. El escritor Luis Britto Garcia escribe: “Hemos sido víctimas de una agresión bélica. Hasta que no se suscriba un Tratado de paz, no hay relaciones diplomáticas no se pueden pactar acuerdos de ninguna índole con el agresor. El analista Sergio Rodríguez Gelfenstein dice el 22 de enero«Efectivamente el petróleo fue el móvil principal de la acción de Trump contra Venezuela, pero no es solo eso se necesita para evitar que el ejemplo que significa Venezuela y Nicolás Maduro para que no pueda arraigarse en otros países de la región. Necesitaba matar el ejemplo pensando que iba a destruir el sustento fundamental del sentimiento nacional y patriótico de Venezuela«.

5.- Los líderes históricos del chavismo: El secretario general del PSUV Diosdado Cabello, querido por las masas populares, proclama el 17 de marzo que “no estamos arrinconados ni nos rendiremos. La opción es vencer, no hay otra opción, la única opción que nosotros tenemos será siempre vencer, y eso lo garantiza la unidad del pueblo, eso lo garantiza seguir por el camino de Hugo Chávez, seguir sumando fuerza para que la Revolución Bolivariana cada día sea más fuerte». El antiguo vicepresidente con Chávez, ni traidor ni pasado a la oposición, pero relegado del poder Elías Jaua enfatiza que” debemos preservar la Republica y la paz. La lucha y reistnecia de los pueblos ocupados tiene sentido en una humanidad distinta. Hay que evitar los procesos de desintegración de Irak y Libia”. 

6.- La izquierda marxista: El antiguo guerrillero del Partido Comunista de Venezuela (PCV) y su escisión del PRV en los años 60 Humberto Vargas Medina (nacido en 1946) afirma que “el enemigo principal en esta coyuntura es el imperialismo yanki y sus representantes pro imperialistas criollos… Que se hace necesaria la elaboración de un Plan político revolucionario, una linea táctica para la coyuntura, que enfrente y derrote el plan del imperio”. Estima que las fuerzas patriotas se mantienen al frente del gobierno” y “eso permite que sigan funcionando las comunas, los movimientos revolucionarios y sociales, la vida cotidiana”. La Fundación Manuel Ponte Rodríguez y la Coordinadora Simón Bolívar de Caracas impulsan la creación de un Frente Popular Antimperialista para oponerse a que Trump derroque la Revolución bolivariana. El PCV (Marxista-Leninista) declara en febrero: “negociar con el imperialismo yanqui en condiciones de subordinación y no organizar la resistencia popular sería entregar lo avanzado durante más de 20 años en los que se dieron claros pasos de ruptura con las prácticas capitalistas del modelo estadounidense, sería volver a las políticas de AD y Copei alimentando en el pueblo el sueño populista de la «Venezuela Saudita» que tantos privilegios dio a las élites, con represión permanente para el pueblo y los verdaderos revolucionarios, que llenamos las cárceles y cementerios”. 

7.- La burguesía nacional. Las relaciones económicas de Venezuela con los paises del bloque BRICS han hecho surgir un sector empresarial que consideramos patriota. Siente como amenaza el actual sometimiento a los EEUU. Son empresarios vinculados a la agroindustria y el sector automotriz especialmente a las marcas chinas JAC, DFSK, GAC o DONFANG y tambien a marcas iraníes y bielorrusas con ensambladoras en Venezuela. Y a las 400 empresas turcas instaladas en el país. Empresas venezolanas han exportado en 2025 100.000 toneladas de frijol mungo a China, Vietnam e Indonesia. La Cámara empresarial venezolano vietnamita presidida por Oswaldo Hernández y Fedeindustria son ámbitos en que se organiza esta fracción de la burguesía nacional emergente. Sus referencias políticas son probablemente opositores de linea patriota que rechazan la agresión imperialista como el antiguo viceministro de AD y alcalde Claudio Fermín o el antiguo miembro del MAS Leopoldo Puchi.  Fermín dice que la agresión de Trump «No es a favor ni en contra de algún factor político, es en contra de Venezuela».

8.- La solidaridad venezolana con los movimientos y paises revolucionarios del mundo. En primer lugar, con la Cuba acosada. Organizar y mostrar la solidaridad venezolana con la Revolución cubana es un acto de desafío al imperialismo que ha intervenido Venezuela y a los derechistas locales que detestan a Cuba. Se multiplican las relaciones con el movimiento solidario con Venezuela de los Estados Unidos, con delegaciones de África y Asia.

El pueblo venezolano no pierde su espíritu nacional resistente. Me dice un profesor amigo el 27 de enero: “En Venezuela crece el sentimiento de revancha hacia los EEUU y esto puede manifestarse tanto en lo civil como en lo militar”. Me dice mi amigo antiguo juez el 12 de marzo: “El nivel de conciencia de buena parte de la población es muy, muy, muy alto”.

Pero la preocupación es grande. Palabras del ex juez el 18 de marzo: “me parece que el alto gobierno va aceleradamente a convertirse en el verdugo del chavismo…Si seguimos así es cuestión de tiempo para que nos empiecen a reprimir a nosotros, los militantes de base. Cada vez somos más los que sentimos que el alto gobierno nos está traicionando, con la probable excepción e Diosdado Cabello”. Un profesor de la Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt cuya identidad prefiero oculta advierte el 18 de marzo que el plan de la CIA para Venezuela “es desarticular toda la estructura directiva del chavismo. Luego vendrán por las bases, por el resto de nosotros. Es un buen plan, si lo analizas en frio. Busca acabar con el chavismo pero sin acciones traumáticas que puedan generar resistencia. Se nota que ha sido elaborado durante un largo tiempo”.

Venezuela construye su unidad nacional para defender la supervivencia de la patria frente al sometimiento colonial estadounidense que rechaza el 95 % de los encuestados por Hinterlaces.

Su lucha necesita comprensión, solidaridad y apoyo internacional.

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