Desde el Comité Provincial del PCE en Ciudad Real, queremos expresar nuestro más rotundo rechazo y condena ante la campaña de insultos, mofas y deshumanización que han sufrido nuestros camaradas tras la difusión de imágenes de su trabajo voluntario en la caseta de Puertollano.
Ante esta oleada de odio, queremos destacar y agradecer profundamente el inmenso aluvión de solidaridad recibido. Las muestras de apoyo de las diversas fuerzas comunistas de todo el Estado, de camaradas de todas las federaciones y de simpatizantes de la causa obrera nos demuestran que no estamos solos. Esta unidad inquebrantable es nuestra mejor respuesta frente a quienes intentan quebrarnos.
En los últimos días, hemos asistido a un espectáculo lamentable por parte de sectores reaccionarios que, carentes de argumentos políticos, han optado por el ataque personal. Estas actitudes no solo buscan herir la dignidad de los militantes, sino que intentan amedrentar a quienes dedican su esfuerzo desinteresado a construir espacios populares.
El PCE ha sido, históricamente, el mayor defensor de la democracia y la dignidad humana en este país, y no permitiremos que el odio fascista nos silencie. Respecto a la controversia sobre el consumo de productos de empresas multinacionales, recordamos una obviedad: los comunistas vivimos dentro del sistema capitalista, no en una realidad paralela. Utilizar las contradicciones propias del modo de producción para invalidar nuestra lucha es un argumento cínico. ¿Acaso no podemos usar herramientas tecnológicas o consumir productos básicos mientras luchamos por su socialización? Nuestra respuesta en redes, cargada de sátira e ironía, señalaba precisamente lo absurdo de este purismo.
Lamentamos que incluso sectores que se dicen de izquierdas hayan caído en el señalamiento fácil. Organizar la caseta de Puertollano es un acto de soberanía política y financiera, un espacio de camaradería fundamental que va mucho más allá de un evento puntual.
A los enemigos de la clase obrera: vuestro odio es la señal de que seguimos presentes y molestando. A nuestros camaradas y a todas las fuerzas hermanas que nos habéis arropado: vuestro apoyo nos hace invencibles. Seguiremos luchando, brindando y organizando la resistencia con la firmeza que nos da saber que formamos parte de una vanguardia colectiva y solidaria.
«¡Salud y República! Unidos por la justicia social.»