El Partido Comunista y la Juventud Comunista en Ciudad Real realizan un llamamiento de movilización por el 8-M

Este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, llamamos a toda la clase trabajadora y al pueblo a participar activamente en las concentraciones y movilizaciones convocadas en toda nuestra provincia.

El 8-M no es una fecha meramente simbólica ni una celebración institucional. Éste nace en el seno del movimiento obrero internacional y fue impulsado en 1910 por la obrera comunista Clara Zetkin como una jornada de organización y lucha de las mujeres trabajadoras. Por tanto, su origen está ligado tanto a las huelgas y reivindicaciones de mujeres explotadas en las fábricas y otros ámbitos laborales, como a las que no se les permitía trabajar por tener que estar cuidando la casa y los hijos.

Las mujeres trabajadoras sufrimos una doble explotación: por un lado, como trabajadoras asalariadas fuera del hogar; y por otro, como esclavas realizando gran parte del trabajo doméstico/reproductivo no remunerado. Desde el marxismo-leninismo, la emancipación de las mujeres es inseparable de la lucha contra el capitalismo y de la superación misma de éste. El sistema capitalista se sostiene sobre la desigualdad estructural, la precariedad laboral y la carga del trabajo doméstico y de cuidados que descarga sobre los hombros de las mujeres trabajadoras, realizándose en gran medida de forma no remunerada en el ámbito familiar. Son millones de mujeres quienes sostienen la vida diaria de sus familias sin reconocimiento económico ni social. Sin una transformación real de las condiciones materiales, la igualdad formal es insuficiente. Solo con la socialización de los medios de producción y también del trabajo doméstico será una realidad la inserción total de la mujer en el ámbito de la producción social y, a su vez, podrán librarse de las cargas de trabajo doméstico no remunerado. Por esta razón, es indispensable que la clase trabajadora se organice para superar el sistema capitalista por el Socialismo.

La lucha de clases también está presente en el movimiento feminista. Frente a las versiones feministas liberales que reducen la igualdad a la representación en puestos de poder y en la mera igualdad jurídica, las comunistas defendemos un feminismo de clase revolucionario que combate la explotación y la desigualdad económica que atraviesa a la clase trabajadora y que golpea con más fuerza a las mujeres trabajadoras así como también planteamos una alternativa real al sistema capitalista y al patriarcado.

Nuestro compromiso es también antiimperialista e internacionalista. Las guerras de saqueo y la dominación económica que imponen las grandes potencias capitalistas imperialistas castigan con especial dureza a las mujeres trabajadoras en todo el mundo. La defensa de los derechos de las mujeres y la lucha por su total emancipación no puede separarse de la lucha contra la guerra y la dominación económica imperialista así como tampoco de la lucha de clases en general: la emancipación de las mujeres y de todo colectivo social oprimido va unida a la emancipación social de la clase obrera y el pueblo trabajador.

En consecuencia -y como no podría ser de otra manera-, nuestro compromiso es también antifascista. Las trabajadoras seguiremos luchando contra las fuerzas reaccionarias y neofascistas, que pretenden destruir todos los avances que hemos conquistado las mujeres trabajadoras en las últimas décadas; y que añoran los tiempos de la dictadura fascista de Franco en el que las mujeres trabajadoras solo éramos una mera “costilla” de los varones encargadas de parir y cuidar hijos.

Por último, desde el PCE y la UJCE reivindicamos que este 8-M debemos movilizarnos en las calles y luchar por la emancipación de las mujeres trabajadoras, lucha inseparable de la lucha por una sociedad sin explotación.

¡Qué viva la lucha de las mujeres trabajadoras!

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